jueves, 26 de junio de 2008

Quinquela vive


Me encanta la obra de Benito Quinquela Martín. Me parece que con su pincel captó muy bien el aire que se respira en La Boca, me da muy porteño. De hecho me gustaría mucho tener un original en casa, pero es sólo una ilusión porque sus óleos cuestan a partir de 15 mil dólares. Para comprarme un original tendría que vender mi casa, pero entonces no tendría dónde colgarlo, así que no cierra.

La obra de Quinquela es reiterativa, siempre se ven los paisajes del puerto de La Boca, sus trabajadores, los barcos, caminito... Como la de Canaletto que siempre pintaba Venecia y sus canales, la Piazza San Marco, las góndolas y los gondolieri.


Por pura casualidad vivo a media cuadra de la calle Benito Quinquela Martín -“en mi época se llamaba Australia”, diría mi papá y otros sesentones melancólicos- y a la vuelta de mi casa, en la esquina de Quinquela e Isabel La Católica hay una obra de arte. O al menos así es como me gusta verla a mí.

Es un zapato de taco de importantes dimensiones que se suspende en el aire. Siempre pensé que la casa de la esquina era un atelier y me resultaba muy poético que en la calle Quinquela viviera un artista que había contribuido al barrio con una de sus obras plásticas. “Qué lindo gesto”, pensaba.

Hasta que hace muy poco lo entendí. El zapato gigante no está ahí por casualidad, ni es una obra de arte, ni existe ningún atelier. El zapato es el indicador de que en “Francisco”, el local de la casa de la esquina, reparan calzado.

2 comentarios:

Pablo U dijo...

Menos mal, yo pensaba que en vez de obra de arte, en esa esquina vendían droga!.

Saludos!

AYE dijo...

Sos la persona que reúne cultura y barrio... Sos un gran partido, no?
Yo hace poco me enteré eso de que dónde se cuelgan zapatillas es donde venden droga.