martes, 17 de junio de 2008

La Ciudad más linda del mundo


¿Qué puede tener de atractivo rendir un parcial en Ciudad Universitaria un sábado a las ocho de la mañana? ¿Qué incentivo puedo encontrar para presentarme, teniendo en cuenta que no dormí la noche anterior por quedarme estudiando y que a pesar de esas nueve horas dedicadas puras y exclusivamente al acopio de información, algunos conceptos están difusos y no tengo pleno conocimiento de todos los temas?

La respuesta se divide en dos momentos: la previa, o sea el viaje y una vez allí, el aula.

Todas las veces que fui a rendir un examen de UBA 21 a Ciudad, salí con el tiempo justo. Me confiaba porque iba en auto. Entonces me quería asegurar de un buen viaje: elegía un disco -siempre me incliné por el reggae para bajar la tensión-, no me olvidaba de los anteojos -de leer y de sol- y hasta me llevaba una botellita de agua.

La última vez salí con algunas cosas más. Cargué dos bolsas con unos regalos que quería cambiar, la cartera con el cuaderno y los libros, la cámara de fotos y el amplificador del bajo que quería llevar a arreglar.

Con dificultad hice una cuadra hasta donde estaba estacionado el auto, guardé las cosas en el baúl y me metí adentro. Pero un obstáculo me impidió poner en marcha el motor. Me había olvidado de lo más importante: la llave del trabavolante.

Fue un garrón volver a casita a buscar el bendito llavero pero a la vuelta me esperaba Mimi Maura y su bella voz cantando reggae en inglés así que no me quejé tanto.

Como siempre el viaje estuvo bien bueno. El recorrido fue 9 de Julio-Libertador-Figueroa Alcorta y un mini trayecto de la autopista Cantilo que conduce a Ciudad Universitaria. En Libertador fue cuando le puse más velocidad, iba a 100. Esta vez no me dio el tiempo para ir leyendo los apuntes en los semáforos como hice en otras oportunidades. Espero que esa decisión no me cueste muy cara.

Pese a lo que muchos pueden pensar, un sábado a esas horas de la mañana Ciudad está en plenísima actividad. Hay tráfico -de autos, de colectivos y de gente- y los estacionamientos están bastante llenos.


A mí me toca rendir en el segundo piso de FADU cuyas amplias aulas se caracterizan por tener mesas anchas, enormes y banquetas altas. No sé porqué pero me encanta sentarme ahí. A veces me imagino que estoy en la barra de un bar. Y lo mejor de todo está en el paisaje: los veleros navegando sobre el Río de la Plata, el sol que se empieza a asomar y el verde que rodea a Ciudad forman la imagen que más calma me da.

Por eso después de correr los dos pisos por escalera para llegar a horario, y una vez que me entregaron el parcial, leer las consignas y vaticinar que no me va a ir bien, lo único que me queda es mirar el paisaje a través de esos enormes ventanales. Y doy las gracias de haber tomado coraje para presentarme porque esa imagen merece todo el esfuerzo, merece que yo esté ahí un sábado aunque sean las ocho de la mañana.

5 comentarios:

Blus dijo...

Sin olvidar la panorámica que tenés del Monumental desde algunas aulas ;)

Saludos!

=Jota= dijo...

Las (por suerte) pocas veces que tuve que ir a Ciudad Universitaria, me estresé. No me gusta. Ni un poquito.

beso

Pablo U dijo...

A mí, Ciudad Universitaria siempre me hace acordar a esas cosas futuristas que ya se volvieron antiguas (como los robots o esas películas viejas que hablaban del futuro)

Saludos!

Pablo U dijo...

Agrego ejemplo al comentario anterior: El edificio de la Biblioteca Nacional (¿¡cuánto tenía de fiebre ese arquitecto?!)
Tampoco recuerdo películas futuristas que hayan previsto los plasmas.

Saludos!

Anónimo dijo...

"Y doy las gracias de haber tomado coraje para presentarme porque esa imagen merece todo el esfuerzo, merece que yo esté ahí un sábado aunque sean las ocho de la mañana."

Esta frase, ese detalle me parecio muy lindo.
Así como Pablo U tiene sus gordas del fans club ( como Sandro ) quiero declararme admirador de la literatura de la creadora del blog.
Escribe usted muy bien.
Saludos
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