sábado, 2 de enero de 2010

Orgullo padre



Un hijo, cuando se vuelve grande, suele darle enseñanzas, verdaderos aprendizajes de vida a sus padres, y ellos, por supuesto, orgullosos. “¡Qué inteligente que es mi hijito!”  bien podría decir un papá contento, inflando el pecho.
Algunas enseñanzas son más solemnes que otras, podemos hablar de lecciones de vida o simplemente de pequeños descubrimientos que parecen insignificantes pero no lo son.
-Vení, viejito, mirá. Frotále un poquito el tallo y vas a ver el olor que tiene… ¿sentís? Está buenísimo, es re linda la plantita, re linda.
-¿Y esto se fuma?
-No, después florece, la flor es como si fuera uno de estos capullos, así, pero mucho más grande, y eso se fuma. Tenés que ver si es macho o hembra, porque sólo las hembras sirven, si es macho no se puede fumar. En Europa te venden la semilla ya germinada por 45 euros.  Te aseguran de que es hembra.
-¿Y esta la compraste?
-No, acá no se venden. Estas las planté yo, no sé qué son, pueden ser macho o hembra. Generalmente salen más machos que hembras.
 Ahora, y gracias a la enseñanza de mi hermano, mi papá puede armarse un jardín de plantas de cannabis en su casa para que nosotros vayamos a visitarlo más seguido.

4 comentarios:

PABLO U dijo...

En el fondo de su casa, mi mamá tiene una selva tropical. Pero yo no entro porque tengo miedo de que haya animales.

Saludos!

Carita dijo...

Nada sería más divertido que fumarnos uno con Vito. ¡Por dios, que sea hembra y lo invitamos!
PD: Campeón el hijo.

AYE dijo...

Imaginatelo diciendo: ¡Cómo te amo, fasito!

Besos!

Pat dijo...

si, es verdad pero...adentro de la selva, qué sabés qué tengo?